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Sunday, 20 October 2013

¡Salir del petróleo! - ONG mexicanos

Enrique Peña Nieto
57e presidente de Mexico: Wikipedia
PRONUNCIAMIENTO SOBRE LA REFORMA ENERGÉTICA DE PEÑA NIETO  para el Grupo ¡Salir del Petróleo!

ver tambien: Muerte a quien se oponga a las reformas de Peña Nieto 19 oct 2013

La situación mundial del petróleo cambia drásticamente desde inicios del siglo, a tal punto que hay una nueva historia al respecto que todo mundo debe conocer:

1. Se consuma en estos años el agotamiento de los pozos petroleros convencionales en tierra firme de todo el mundo, situación geológica que cualquier persona puede confirmar al analizar las razones por las que los gobiernos poderosos prefieren ahora perforar pozos en aguas profundas marinas o extraer el llamado gas y petróleo shale , por medio de la tecnología de fractura hidráulica  o fracking  del manto rocoso existente entre los 1,500 y los 4,000 metros de profundidad, donde se encuentran las lutitas o esquistos, que para su extracción consume enormes cantidades de agua y utiliza productos químicos muy tóxicos o venenosos; es decir que hay que invertir cada vez mucho más dinero en ese muy riesgoso y costoso negocio al que los gobiernos ahora llaman Petróleo No Convencional. El ocultamiento gubernamental de esta situación petrolera en el mundo, tiene por objeto manipular a la opinión pública al respecto del futuro del petróleo; afirman que hay todavía mucho petróleo en el mundo y que EUA  logra ya la autosuficiencia, sin embargo, ocultan el costo económico real, y por supuesto el social y ambiental que hay que pagar para extraer ese petróleo bajo la tierra o el mar.



2. Otro dato fundamental: la economía mundial no podrá crecer en adelante sin la extracción de hidrocarburos -gas y petróleo-  No Convencionales, unos energéticos que, además de su enorme costo económico, producen al menos diez veces más daños ambientales y quizás más aún sociales, lo que llevará a la aprobación de leyes cada vez más duras, injustas y antidemocráticas, y a la emergencia de gobiernos cada día más autoritarios y manipuladores, necesarios para poder contener las protestas sociales contra los efectos políticos, económicos, sociales y ambientales de este gas y petróleo No Convencionales. Los grandes empresarios exigen a los gobiernos el “gas barato” del shale-fracking, como se produce en EUA, y el petróleo de aguas profundas, para salvar sus inescrupulosos negocios. La extracción de gas shale en los últimos siete años en los Estados Unidos, ilustrada por las notas, estudios y diversos videos de información que envían las organizaciones sociales de ese país, de Inglaterra, Francia, España, Argentina y otros países afectados, es un  infierno gasero que se quiere imponer en muchas regiones del mundo, mucho más vulnerables, como México,  para salvar los grandes negocios transnacionales. Resulta indispensable ver el premiado documental Gasland.

3. Tras ocasionales períodos de baja en los precios del gas y el petróleo, en los próximos años, estos precios seguirán subiendo consistentemente y podrían hacerlo inesperada y radicalmente y ocasionar fuertes y prolongadas caídas en la economía mundial. Estos nuevos tiempos se llaman ya: la Era del Petróleo Caro o Petróleo Extremo, o de los Tres Dígitos (más de 100 dólares el barril), o del Pico, Cenit o Techo del Petróleo. Entramos en una época de transición sumamente peligrosa para la sociedad, la economía y la política mundial y nacional: en los próximos años van a dispararse las tarifas de la electricidad, las gasolinas, el transporte y los alimentos, la vivienda, la salud, y hasta la educación; puede incluso emerger una tiranía mundial que controle a muchos o a todos los gobiernos del mundo. El caso Snowden,  demuestra que ya está en marcha la construcción de esta tiranía, dentro de un Estado Global o Nuevo Orden Mundial.



4. Las adicionales emisiones de gases llamados de efecto de invernadero (GEI), como el metano o el bióxido de carbono o CO2 y otros, se producen a gran escala en la extracción, distribución y quema de gas y petróleo y provocan que otras emisiones similares se desencadenen en otras actividades económicas, como la agropecuaria o el transporte y aún en la Naturaleza, como los hidratos de metano bajo los mares polares o el permafrost en tierra firme, entre otros; de esta forma la producción de esas emisiones se acelera hoy en día en un círculo vicioso en todo el globo: en mayo pasado rebasamos las 400 ppm de CO2 en la atmosfera, un hecho insólito en millones de años; estas emisiones son causa principal de las catástrofes o eventos climáticos que cada vez son más intensos, atípicos, impredecibles, mortíferos y costosos. Las prolongadas sequías encarecen mucho la alimentación y producen crecientes hambrunas; la destrucción de los nichos ecológicos fomentan la dispersión de los virus y las bacterias y las enfermedades en el mundo y crean nuevas epidemias y pandemias; las migraciones por efectos del clima van en aumento y cientos de millones de personas seguramente migrarán a otros territorios en los próximos años.

 Por otra parte, el negacionismo  ante el desastre climático, impulsado desde hace décadas por las transnacionales y los gobiernos poderosos, ha creado una gran parálisis social y política que conduce a la multiplicación de los ecocidios y genocidios, y a la extinción de muchas especies, incluida la probable de la humanidad en este mismo siglo. Hoy en día es ya mayor el costo económico de estos eventos climáticos que el crecimiento de la economía mundial, ya que implica al menos 3% de su valor. Pronto será aún mayor el costo de estos eventos. El 50 % aproximadamente de las emisiones de GEI que producen el desastre climático lo causa el 1% más rico de la población del mundo. Los efectos destructivos del desastre climático afectan a todos, pero afectan más mientras  más pobres o miserables son las comunidades. Desde el inicio de las cumbres climáticas de la ONU, los gobiernos poderosos y los grandes inversionistas sabotean sistemáticamente las propuestas válidas para frenar la emergencia del desastre climático: casi no pueden esperarse medidas benéficas de parte de los gobiernos, de las transnacionales, y en general, de las grandes instituciones, con respecto al clima. Sin embargo, sí podemos esperar de ellos en los próximos años la proliferación de falsas soluciones climáticas, como el dizque gas limpio, la energía nuclear, los cultivos para agro combustibles, las grandes eólicas y solares, los mercados de carbonos, los Mecanismos de Desarrollo Limpio, los programas REDD+, la economía verde, el crecimiento verde, y muchos otros engaños. Literalmente, los financieros y políticos dueños del mundo se comportan como criminales de cuello blanco.



5. La catástrofe climática de dimensiones apocalípticas que enfrentamos hoy, lleva a que un número creciente de organizaciones sociales del mundo adopten la consigna: DEJAR EN EL SUBSUELO AL PETRÓLEO, EL CARBÓN EN EL HOYO, EL GAS BAJO LA TIERRA (Leave the oil under the soil! leave the coal in the hole! Leave the gas under the grass!) Esta consigna se impone como la única posible ante la violencia, la corrupción y despiadada destrucción ecológica y también, ante la distorsión y el desgarramiento del tejido social, ya causados antes por la era del petróleo barato, iniciada a fines del siglo XIX. La era del petróleo caro puede resultar mil veces más destructiva. El “progreso” y el “desarrollo” que promete esta nueva era resulta suicida para la humanidad.       Voluntariamente -o por la fuerza de las circunstancias- la humanidad abandonará en pocos lustros la extracción de petróleo para sobrevivir. Mientras más pronto se dé voluntariamente este abandono será menos dolorosa la transición hacia la era post petrolera y post desarrollo. Por el bien de las actuales y futuras generaciones es urgente abandonar la extracción del petróleo en México.



6. Las organizaciones ecologistas de México deben de:

a. Rechazar rotundamente cualquier cambio legal que facilite la aplicación en México de las principales tecnologías que propone la reforma energética de Peña Nieto: el fracking para extraer gas shale o de lutitas y la perforación en aguas profundas para extraer petróleo. Igualmente, rechazar cualquier facilidad legal para la producción de electricidad a partir de la energía nuclear o, por medio de grandes proyectos eólicos o solares y de cultivos para producir agro combustibles.

b. Oponerse a cualquier cambio constitucional o de leyes secundarias promovido con el propósito de aumentar la extracción de gas y petróleo en México o permitir la intervención de empresas transnacionales en cualquier nivel de operación del gas, el petróleo o la electricidad, tal como lo propone la reforma energética de Peña Nieto.

c. Exigir a la brevedad posible la aprobación de un programa a diez años, para reducir en 80% la exportación de petróleo, la importación de gas y el consumo interno actual de gas y petróleo.

d. Reclamar a los gobiernos y las instituciones educativas la difusión de la más amplia información sobre lo que representa mundialmente la extracción de gas shale por medio del fracking y la perforación en aguas profundas, en términos de RIESGO AMBIENTAL Y SOCIAL Y DE SEGURIDAD CIUDADANA.

e. Exigir la realización de debates técnicos sobre el Petróleo No Convencional: ¿Por qué se la da tanta importancia a este tipo de petróleo de tanto riesgo? ¿Qué efectos tiene este petróleo en la economía, la política y el clima del mundo y de México? ¿Cómo afecta a la legislación y la sociedad este nuevo tipo de petróleo?

f. Reclamar la realización de una auditoria que refleje el estado de la corrupción en PEMEX y en la CFE y que conduzca a una reestructuración completa de esta empresa pública.

g. Exigir la elaboración urgente de un Programa para la Transición Petrolera y Energética que promueva la Reducción Radical en el  despilfarro de energía: de la electricidad, las gasolinas y los productos del petróleo, en el campo y la ciudad.

h. Adoptar como consignas: “NO AL FRACKING  Y A LA EXTRACCIÓN EN AGUAS PROFUNDAS”, “NO A LOS CAMBIOS CONSTITUCI0NALES EN EL 27 Y 28”, “NO A CAMBIOS LEGALES QUE PERMITAN LA INTERVENCIÓN DE TRANSNACIONALES EN LOS ASUNTOS DEL PETRÓLEO Y LA ELECTRICIDAD”, “NO A LA REFORMA ENERGÉTICA DE PEÑA NIETO”...



MOVIMIENTO ¡SALIR DEL PETRÓLEO!



México DF, 9 de septiembre de 2013



Suscriben: Adriana Matalonga de ECOMUNIDADES; Adriana Luna Parra, feminista; Alberto Villar Calvo; Ana Leticia Vargas, locutora de Radio Educación; Andrea Fernández, locutora de Radio Educación; Antonio Vital de la Alianza de Trabajadores de la Salud y Empleados Públicos; Alejandro Corona de la UNTyPP; Alfonso Cuevas de Bicicletarios; Ana María Yustis Guadarrama del grupo Sotelo; Andrea Fernández de Radio Educación; Ariadna Urbina de IMPULSAC, AC; Arnold Ricalde de Organi-K, AC; Bernardo Benítez, sociólogo, urbanólogo; Berta Zapata Vela del MTS; Beatriz Eugenia Romero de Educación Ambiental; Carlos Fazio, escritor y profesor de la UNAM;  Carlos Rivera del comité de amigos de Puerto Rico; Carmen Arias Velázquez; Cañadas del Sur AC; Carmen Buerba del Comité de Defensa Ecológica de Michoacán; Colectivo de Salud(Intlapa’tianime) las sanadoras; Comité Ciudadano “El Nuevo Contrato de Vivienda de Interés Social y Popular” AC; Cristina Barros del Frente Amplio contra la Supervía Poniente; Christian Gallegos de la Fundación PAS en Verde; Colectivo Rosario Castellanos AC; Comunidad Indígena Mazahua; Comunidad Indígena Otomí; Daniel Rodriguez; David Jiménez de La Casa de la Chinampa; Eduardo Correa Senior del MTS; Eduardo Farah de la revista Espejo Red Polanco; Eduardo Rincón del programa de Energía de la UACM; Elva Luna Marenco Fernández de Radio Educación; Elizabeth Maier de la Red Nacional Genero y Economía, REDGE; Elsa Ángeles periodista y activista; Enrique Leff del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; Erendira Salazar de Radio Educación; Esteli García Fernández de Radio Educación; Estrella Vázquez Osorio del PRD; Fabiola Morales Salazar; Fernando Hernández del MTS; Frente del Pueblo-Resistencia Organizada; Gabriela Sosa Martínez, locutora de Radio Educación; Germán Hurtado de Frente del Pueblo; Guadalupe Bringas; Gustavo Armando Vega Martínez del Mandala, Centro de la Madre Tierra; Horacio Almanza Alcalde, antropólogo; Hugo David Uriarte de Radio Chinelo, Cuernavaca, Mor; Hugo Rossel;  Ignacio Peón del IPN; Iván Azuara Monter, del CEC, UACM , UCCS; Iván Jaime Uranga Favela; Jaime Robles Vázquez;  Javier Ruiz Maldonado del Grupo Sotelo; Jorge Bastida; José Antonio Contreras Ramírez del INAH, Veracruz; José Antonio Salas del Frente del Pueblo; José Arias Chávez de la Asociación de Tecnología Apropiada AC; José de Jesús Castillo Mallorquín de la Maestría en Educación Ambiental, UACM;  José Enrique González Ruiz del MTS; José Jacques Medina;  José Luis Guzmán, locutor de Radio Educación; Juan Castro Soto del MTS; Juan Ignacio López Espinosa del MTS; Julia Maitret, escritora; Laura Collin de Tlaxcala, del MTS ; Laura Nava Arontes; Lena García Feijoo profesora de la UNAM; Leonor Cortes Bolívar, antropóloga física; Leonor Aida Concha, feminista; Luc Binette, astrónomo; Lucero Márquez Franco; Lucrecia Noemí Mazadiego de Por una Madre Tierra Viva-Ecocienciarte; Marcelo Herrera Herbert; María Eugenia Pulido, locutora de Radio Educación; María Luisa Mejía del Movimiento GRIAL, Región Morelos; Mario Antonio Padilla Becerra del MTS; Mario Saucedo del PRD; Marina Vicario del MTS; Margarita Hernández Ruiz de La Quijota hACe;  Martha Torricellas del MTS; Mauricio Villegas Ibarrola de Comida No Bombas;  Miguel Valencia Mulkay de ECOMUNIDADES; Mina Lorena Navarro, Profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; Mujeres por el Diálogo AC; MULT, Movimiento de Unificación y Lucha Triqui; Norberto Amaya director del Centro de Estudios Económicos y Regionales de México, AC;  Norma Mogrovejo de la UACM; Oralia Sylvia Rocha Herrera de la Organización Mundial Ambientalista Educativa OMAE; Pacto de Grupos Ecologistas; Patricia Gutiérrez Otero, profesora;  Patricia Ruiz Anchondo del MTS; Pastor Ricardez del Grupo Tacuba; Pedro Humberto Moreno Salazar, doctor, investigador de la UAM-Xochimilco; Preparatoria Popular Tacuba; Ramón Álvarez Martínez; Ramón Ojeda Mestre de la Corte Internacional de Derecho Ambiental; Rafael Reyes García del Grupo Sotelo; Redes Unidas por la defensa de la Madre Tierra; René Torres Bejarano profesor de la ESIME- IPN; Rodrigo Mendoza Martínez de Diálogos Interactivos, DIRAS, AC, Mérida Yucatán;  Rodolfo Basurto del MTS; Rodolfo Bernardo Macossay, abogado ecologista de la Cooperativa de Consumo Responsable Punto Verde de Mérida Yucatán;  Rodolfo Buentello, arquitecto; Rodrigo Mendoza Martínez de Diálogos Interactivos AC, Mérida, Yucatán; Rosa Martha Zárate Macías del MTS; Rosa Evelia Villaruel Figueroa del Pacto Nacional de Mujeres; Rubén Almeida de la Casa Ecológica de Teotihuacán AC; Rubén Estrada Talonia del MTS; SACLAN, AC; Salomé Mendoza; Susana Clares Popoca de la Cooperativa TNL; Tonantzin AC; UPREZ-Benito Juárez; UPREZ Centro; Víctor Toledo Mansur, Premio Nacional de Ecología; Yolanda Boerci de Polanco.



México DF, 19 de septiembre de 2013



Organizaciones: Academia Mexicana de Derecho Ambiental AC; Alianza de la Costa Verde; Cooperativa TNLDiálogos Interactivos AC; ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México; Frente Amplio contra la Supervía PonienteGrupo Sotelo; Impulsac, ACLa Casa de la Chinampa; La Quijota hACe; Mandala, Centro Madre Tierra, Cuautla; Movimiento GRIAL, Región Morelos; Orgáni-K, AC; Organización Mundial Ambientalista Educativa AC; Radio Chinelo, Cuernavaca; Red en Defensa de la Ciudad de México; Pacto de Grupos Ecologistas; Salir del Petróleo.        


Observador de la consulta: Unión Nacional de Trabajadores y Profesionistas Petroleros. UNTyPP.

Saturday, 22 October 2011

Buen Vivir: "El Sumak Kawsay como proyecto político" -- por Floresmilo Simbaña

Floresmilo Simbaña de la Agencia Latinoamericana de Información, es antiguo dirigente del movimiento indígena y actual miembro de la CONAIE-ECUARUNARI. Gracias de este texto a la página de Gerard Coffey La linea del fuego abril 12, 2011. For historical background see Simbaña's The Ecuadorian indigenous movement and the current process of transition, and Benjamin Dangl, Ecuador: Indigenous movements challenge Correa government
*
CONAIE: photo caminatuspensamientos.blogspot.com
El Sumak Kawsay es uno de los conceptos que provoca amplios debates tanto en ámbitos académicos como políticos. Esta irrupción no se debe únicamente a que forme parte de la estructura normativa de las Constituciones de Bolivia y Ecuador, sino también porque fue uno de los discursos fundamentales que le permitió al movimiento indígena y otras organizaciones sociales enfrentar al neoliberalismo.

Pero si queremos acercarnos a una definición, obligadamente tenemos que remitirnos a la memoria historia de los pueblos originarios, pues de ella viene; por lo que es en la combinación de estos dos procesos o tiempos en donde se deben buscar los elementos que nos posibiliten una mejor comprensión. Es preciso tener presente esto para no caer en el común absurdo de mostrar al Sumak Kawsay como una noción más bien cuantitativa, donde se amontonan, como si de una caja vacía se tratase, derechos, políticas, pautas morales y todo lo que se nos ocurra poner para mostrarnos amplios y originales y así asegurar que el Sumak Kawsay es “la satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte dignas, el amar y ser amado, y el florecimiento saludable de todos, en paz y armonía con la naturaleza, para la propagación de las culturas humanas y de la biodiversidad”[1].

Este debate está determinado por las circunstancias políticas del proceso constituyente del 2008 y el subsecuente proceso postconstitucional, caracterizado por las políticas adoptadas por el gobierno de la revolución ciudadana para la edificación del nuevo marco jurídico e institucional del Estado y su modelo económico. En él, el movimiento indígena y el gobierno nacional enfrentan sus argumentos y propuestas, que en ningún momento se reduce a “una pelea por celo político”, menos aún por “defender espacios y privilegios” como aseguran funcionarios gubernamentales. Lo que está en juego son visiones distintas de propuestas que permitan enfrentar el modelo capitalista y construir un proceso revolucionario.

Sumak Kawsay vs. neoliberalismo

Desde una perspectiva histórica el Sumak Kawsay subsistió en la memoria histórica de las comunidades indígenas de la región andina como un sentido de vida, una ética que ordenaba la vida de la comunidad. Pero en tiempos de los Estados originarios no solo servía para organizar la comunidad, sino toda la sociedad, incluido el Estado. Ésta última característica, obviamente, no sobrevivió tras la destrucción de los Estados precolombinos con la conquista y la colonia. El Sumak Kawsay fue rescatado y practicado por las familias, el ayllu: la comunidad. Los actuales movimientos indígenas retomaron y reivindicaron este principio como perspectiva ética-civilizatoria.

Y es justamente de aquí de donde se toma para su actual elaboración como proyecto político. Durante los años de ajuste estructural, la resistencia anti neoliberal se concentra en la lucha contra los tratados de libre comercio. La movilización cuestiona el discurso neoliberal que se presenta como una respuesta definitiva a la crisis permanente de Latinoamérica mediante la entrada incondicional al mercado mundial y la globalización. Para los neoliberales era el único camino posible para el progreso y desarrollo. Este discurso, además de sus referencias y promesas de libertad y democracia, hacía énfasis en un modelo económico de abundancia y de libre acceso a la modernización tecnológica, de flujo de alimentos, etc.

Este discurso es el que el movimiento indígena y campesino tuvo que denunciar y combatir y alrededor del cual desplegó sus propuestas alternativas; elementos para un modelo de economía opuesto a la ofrecida por el neoliberalismo. En el caso ecuatoriano, las propuestas se movieron desde lo económico a lo agrario y desde aquí hacia la soberanía alimentaria y la reforma agraria como condición indispensable para un modelo económico contrario al presentado por el capitalismo. Pero la idea de una reforma agraria como base de la soberanía alimentaria no podía repetir las experiencias de las reformas de los años 60 y 70 del siglo pasado, y tampoco las experiencias realizadas por los antiguos procesos socialistas. En esta necesidad de nuevas respuestas es que el concepto que subyacía en la memoria y en el espíritu de los pueblos indígenas se transforma en proyecto político: hablamos del Sumak Kawsay.

Así es como actualmente el movimiento indígena ecuatoriano promueve su propuesta de construir el Estado Plurinacional, mediante una revolución agraria para el Sumak Kawsay.

Estas propuestas: la Plurinacionalidad y el Sumak Kawsay, se desarrollaron al calor de la resistencia contra el neoliberalismo, y su fuerza y asimilación social fue tal que en este nuevo periodo marcado por el gobierno de Rafael Correa, sobre todo en la Asamblea Constituyente, no tuvieron otra alternativa que asumirlos y consagrarlos en la nueva Constitución y en los discursos del gobierno.

Elementos para una conceptualización

El fundamento capital de la filosofía occidental es concebir al ser humano como entidad separada de la naturaleza: una sociedad es más civilizada mientras más alejada está del mundo natural; tener cualquier percepción o relación con la naturaleza como vínculo activo era prueba de su barbarismo. La naturaleza es concebida como contraposición a lo civilizado, a lo humano, a la razón; por lo tanto, hay que controlarla y someterla como mero objeto de dominio y máxima fuente de riqueza.

Fuera de la órbita occidental, e incluso dentro de ella, otros pueblos tuvieron, tienen, otras concepciones. Para ellos, para alcanzar niveles altos de civilización necesariamente tenían que estar ligados a la naturaleza, porque no podían entenderse fuera de ella: sociedad y naturaleza eran-son una totalidad; por lo tanto, concebirse “parte de” no es sinónimo de barbarie. Este es el caso de los pueblos originarios de América; para estos pueblos, Abya Yala no era un continente rico en recursos naturales, sino la “tierra de abundante vida”, de ahí que la naturaleza no era un recurso, sino la Pachamana, la “madre” de todo lo existente.

El Sumak Kawsay es un concepto construido históricamente por los pueblos indígenas de lo que hoy conocemos como área andina de Sudamérica. Hace referencia a la consecución de una vida plena, un vivir bien; pero, para que esto sea posible, la vida de la naturaleza y de la sociedad deben regirse bajo el principio de la armonía y el equilibrio: “en armonía con los ciclos de la Madre Tierra,… de la vida y de la historia, y en equilibrio con toda forma de existencia”[2]. Esto involucra la dimensión social, cultural, económica, ambiental, epistemológica, política, como un todo interrelacionado e interdependiente, donde cada uno de sus elementos depende de los otros; la vida humana no puede pervivir sin la naturaleza. Por eso, dentro del Sumak Kawsay subyace el concepto de Pachamama, que hace referencia al universo, como la madre que da y organiza la vida. Por lo tanto, garantizar el Buen Vivir de la sociedad, implica considerar a la naturaleza como “sujeto”.

Bajo esta perspectiva, el Buen Vivir, no depende del desarrollo económico, como dicta el capitalismo, mucho menos del crecimiento económico exigido por el neoliberalismo; pero tampoco del extractivismo. Depende de la defensa de la vida en general. Por lo tanto, el Sumak Kawsay no es una referencia moral individual o idea abstracta o bacía, como algunos funcionarios gubernamentales intentan imponer: “El sumak kawsay implica mejorar la calidad de vida de la población, desarrollar capacidades y potencialidades; contar con un sistema económico que promueva la igualdad a través de la redistribución social y territorial de los beneficios del desarrollo”[3]. Para ellos, el Sumak Kawsay se reduciría a “redistribuir los beneficios del desarrollo”, por lo tanto no sería necesario cambiar de modelo ni destruir las estructuras reales que lo sostienen. Pero algunos son más audaces, pues intentan convencernos que es una referencia moral individual, pues se sustentaría “no solo en el «tener» sino sobre todo en el «ser», «estar», «hacer» y «sentir»: en el vivir bien, en el vivir a plenitud”[4].

El Sumak Kawsay, como sistema, del brazo de los derechos de la naturaleza exige una reorganización y nuevos enfoques en el modelo político-económico, lo que transforma a su vez no sólo a la sociedad, sino, y sobre todo, al Estado.

No se puede pensar en sostener, o lo que es peor expandir, la explotación petrolera, minera y de otros bienes naturales bajo la promesa de una redistribución y una mayor participación estatal y no darse cuenta de que con ello se sigue debilitando la economía social de los pueblos. En el caso ecuatoriano, el modelo aplicado por la revolución ciudadana está demostrando que en último resultado termina asentándose en la sobreexplotación de la naturaleza, manteniendo el vigor de las economías no productivas (financiera y comercial) y potenciado otras nuevas como los agronegocios y agroalimentos, que son las economías que más dinámica de crecimiento tuvieron en los cuatro años del gobierno de Rafael Correa, concentrados además en dos grandes monopolios. Como es obvio, esta “nueva realidad” agrava los conflictos sociales.

Lo Comunitario en el centro del Sumak Kawsay

Lo comunitario es el elemento capital de la propuesta de la plurinacionalidad, por ende del Sumak Kawsay.

Existen por lo menos dos entendimientos de este concepto (y de esta realidad). Por un lado, es visto únicamente como una forma de organización social de un segmento reducido y marginal de la sociedad, básicamente rural, que se adopta como estrategia para acceder a bienes (tierra) y/o servicios (agua potable, vías de comunicación, etc.), pero que es anacrónico e ineficiente para gestionar, administrar y para la reproducción socioeconómica; así que, en última caso, se le reconoce un valor cultural aún vigente. Dentro de este enfoque, no tiene cabida lo comunitario en tanto sistema político, económico, cultural y jurídico. De ahí que el Estado le reconozca un débil respaldo institucional.

En el Ecuador, ese fue el pecado original de la legislación. Desde la primera ley de comunas, de 1937, se afirmaba un extendido entendimiento administrativo, con leves referencias a la propiedad y sin ningún reconocimiento de autogobierno social. Con las leyes de reforma agraria de 1964 y 1973, la lógica fue la misma: se hacía una mención abstracta, meramente administrativa de la propiedad comunitaria. Pero en las políticas públicas concretas se promovía el cooperativismo primero, luego la “libre asociación de productores individuales”, que en épocas neoliberales, sobre todo con la Ley de Desarrollo Agrario -1994-, dejó en indefensión a las comunas, que se vieron obligadas a adoptar, o “transformarse” en, otras formas organizativas como medida de subsistencia.

Pero esta manera de concebir y “reglamentar” lo comunitario no provocó, a su pesar, el fin de su existencia y de su pertinencia histórica: ni de lo comunitario, menos aún de lo indígena.

Aquí, entonces, surge la otra visión, aquella dada por las propias voces de los pueblos indígenas. Según escribe Luis Macas[5], uno de sus dirigentes más destacados, la comuna es una de las instituciones vertebradoras “en el proceso de reconstrucción de los pueblos y de las naciones ancestrales […,] que se han establecido a lo largo de [la] historia y cuya función primordial es la de asegurar y dar continuidad a la reproducción histórica e ideológica de los pueblos indios. Para nosotros”, continúa Macas, “la comuna es la llacta, o el ayllu o jatun ayllu. La comuna es la organización nuclear de la sociedad indígena. Desde nuestra comprensión, la institución de la comuna constituye el eje fundamental que articula y da coherencia a la sociedad indígena”.

Como podemos ver, desde este enfoque la comuna y/o lo comunitario no se reducen a un instrumento puntal o circunstancial, sino que va mucho más allá: abarca más ámbitos de la vida, va desde lo material, hasta lo histórico y subjetivo (lo cultural y lo espiritual), “es la base fundamental de concentración y procesamiento cultural, político social, histórico e ideológico”.

Siguiendo a Luis Macas, en el espacio comunitario se recrea los siguientes principios:

  • La reciprocidad
  • Un sistema de propiedad
  • La relación y convivencia con la naturaleza
  • La responsabilidad social
  • Los consensos

Estos principios son normas éticas y prácticas de convivencia y de relaciones colectivas e individuales: imaginarios, ideología, el “deber ser”; es el “centro articulador de la cosmovisión indígena” y de la identidad; son parámetros cognitivos, pero también son modelos concretos y defendidos en abierta contradicción con el liberalismo capitalista y sus paradigmas de progreso y desarrollo.

Por eso el comunitarismo es uno de los principios organizadores del proyecto político de la organización nacional de los pueblos y nacionalidades indígenas del Ecuador, CONAIE. En un importante documento, redactado en 1994 y revisado en el 2007, podemos encontrar la siguiente definición:

Las Nacionalidades y los Pueblos indígenas históricamente hemos construido y practicado milenariamente el modo de vida comunitario.

El comunitarismo es el principio de vida de todas las Nacionalidades y los Pueblos indígenas, basados en la reciprocidad, solidaridad, igualdad, equidad y autogestión. Por lo tanto, para nosotros, el comunitarismo es un régimen de propiedad y sistemas de organización económica y socio-política de carácter colectivo, que promueve la participación activa y el bienestar de todos sus miembros.

Nuestros sistemas comunitarios se han ido adaptando históricamente a los procesos económicos y políticos externos; se han modificado, pero no han desaparecido, viven y se los practica en las Nacionalidades y Pueblos indígenas cotidianamente, dentro de la familia y la comunidad.

El modelo sociopolítico que propugnamos, es una Sociedad Comunitaria e intercultural. En el nuevo Estado Plurinacional se reconocerá y fortalecerá la propiedad familiar, comunitaria, pública y su economía se organizará mediante formas comunitarias, colectivas y familiares.

Como podemos ver, el Sumak Kawsay no es un concepto que se puede entender por sí mismo, necesariamente está unido al de Plurinacionalidad y éstos se encuentran directamente ligados a lo comunitario, que es la base constitutiva de ambos.
***
[1] René Ramírez Gallegos: Socialismo del sumak kawsay o biosocialismo republicano. En Socialismo y Sumak Kawsay, los nuevos retos de América Latina. SENPLADES, Quito, 2010, p. 61
[2] Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas CAOI. Buen Vivir-Bien Vivir, Filosofía, Políticas, Estrategias y Experiencias Regionales Andinas. CAOI. Lima-Perú. 2010. Pág. 34.
[3] Ana María Larrea: La disputa de sentidos por el buen vivir como proceso contrahegemónico. Socialismo y Sumak Kwsay, los nuevos retos de América Latina, cit., p. 22.
[4] René Ramírez Gallegos, ob. cit., p. 61.
[5] Luis Macas: “Instituciones Indígenas: La comuna como eje”; en: Boletín ICCI Ari Rimay. Quito. 2000.

Monday, 25 April 2011

De la democracia a la biocracia -- por Margot Bremer, Asunción, Paraguay

Sor Margot BREMER, RSCJ, Asunción, Paraguay.
In English: her biography and translation of this article in World Latin American Agenda 2010

Hoy nos vemos todos ante fenómenos alarmantes como el agotamiento de las reservas naturales, la contaminación ambiental de aire, agua, tierra... por agrotóxicos, basuras patológicas, nucleares, etc., destrucción irreversible de la capa de ozono, pérdida de la biodiversidad, desertificación, etc.

Causa principal es nuestro ritmo y nuestro modelo de consumo, que oculta las consecuencias para el medio ambiente. Estamos presenciando en este momento un ecocidio, que es a la vez un biocidio, pues con la muerte de la naturaleza se muere todo tipo de vida, también la humana.

No podemos vivir sin la vida de la tierra, pero ésta ya da claras señales de que no aguanta más. Hemos llegado a un punto de insostenibilidad que ya no tiene arreglo. El sistema neoliberal, el culpable principal de esta situación, ha transformado nuestra «casa común», la Tierra, en su mercado, sometiendo a la naturaleza a sus intereses capitalistas, sin misericordia, explotándola hasta el agotamiento, sin pensar en las generaciones futuras. Su proyecto de «desarrollo» se ha mostrado insostenible, ha aumentado las desigualdades sociales, ha depredado la naturaleza, y ha consumido y está agotando sus recursos.

Si no consideramos nuestras interrelaciones e interacciones en su interdependencia, no estaremos al servicio de la vida (bios), seguiremos sirviéndonos de ella como nuestra propiedad privada. Para llegar a vivir en armonía con la naturaleza es necesario que extendamos el sentido de la comunidad humana hacia todos los seres vivos que la Tierra produce. Será otro el mundo cuando formemos una sola comunidad cósmica que incluya toda la diversidad de la vida. Optar por esta convivencia, implica optar por un estilo de vida austero, pues la vida (bios) no busca el consumo, la ganancia y el lujo; busca comunión, mediante interrelaciones solidarias; por eso es totalmente contraria a la lógica del sistema neoliberal, que fomenta el individualismo y la competencia.

La lógica privatizadora llega a su máxima cúspide en la pretensión actual del capitalismo neoliberal de patentar semillas o conocimientos ancestrales, desarrollados por las culturas locales, que con razón resisten hoy día al capitalismo.

En busca de alternativas

La urgente necesidad de incluir toda la vida de la naturaleza dentro de nuestro sentido de comunidad no se resuelve con lindos sentimientos, sino exige un cambio de visión y de relación con la vida de esta tierra que nos sostiene. Dijo un cacique xavante en la Cumbre de la Tierra, Rio de Janeiro, ECO’92: - ...las multinacionales que han venido aquí, no tienen pasión por la tierra. No aman a las plantas ni a los animales, aman el dinero. Por eso, tampoco tienen pasión por el pueblo... Sin pasión por el pueblo no es posible vivir verdaderamente la democracia (demos = pueblo). Las sabias palabras de aquél indígena confirman que la ambición de ganancia individual y privada se impone sobre los intereses del pueblo y también sobre la sostenibilidad ambiental. Su capacidad de relacionamiento está reducida al dinero.

Esta situación actual exige un cambio en la visión y en la relación, una transición desde la democracia hacia una biocracia, centrada en la vida, con su inmensa diversidad. Vandana Shiva, ecologista hindú, propone una «democracia ecológica» que incluya a todos los seres vivientes, tanto en la biodiversidad como en la diversidad cultural. Será llamada comunidad de la tierra, con una economía de la tierra, basada en la diversidad, la sostenibilidad y pluralidad, como una economía viviente.


Esta nueva economía debe construirse desde las necesidades locales. La futura biodemocracia tendrá su fundamento en la inclusión y en la diversidad, tomará sus decisiones desde lo local hacia lo global (ascendente), en un perfecto equilibrio entre derechos y responsabilidades. Respetando las culturas locales, será posible globalizar la paz, el cuidado y la compasión.
Iguazu, Paraguay
Dos ejemplos hacia la Biodemocracia

Parte de estas propuestas las encontramos ya aprobadas en las recientes Constituciones (2008) de dos países latinoamericanas: Ecuador y Bolivia. Parece que frente al fracasado sistema neoliberal, estos dos países, de antigua población incaica, quieren ofrecer otro modelo de convivencia basado en sabidurías ancestrales.

Con un nuevo vigor han hecho emerger su antigua y siempre nueva utopía del BUEN VIVIR, o del VIVIR BIEN, que los antepasados, desde hace milenios. experimentaron como sostenible en sus respectivos lugares. han sabido diseñar un nuevo futuro sobre unos fundamentos propios, que han rescatado del pasado, sin tener que copiar ni dejarse imponer modelos del Primer Mundo.

El hecho de que las dos nuevas Constituciones se apoyen en valores de sus culturas «precoloniales» es signo de que se ha iniciado ya un proceso de des-colonización de varios colonialismos de diferentes épocas, colonización que se ha dado sobre todo en el campo de sus saberes.

Según la Constitución ecuatoriana, el verdadero desarrollo se consigue solamente mediante la convivencia humana en armonía con la naturaleza, reconociendo y aceptando la íntima interdependencia entre humanos (humus...) y tierra. Tal convivencia es constitutiva para el BUEN VIVIR.

La sociedad moderna no es capaz de respetar la vida de la naturaleza, a causa de su voracidad depredadora. Pero sin respeto a la vida de la tierra no es posible la vida humana. Por tanto, uno de los derechos fundamentales de los ciudadanos es vivir en un ambiente sano, y uno de los derechos fundamentales para la naturaleza es su preservación, conservación y recuperación: - ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que garantice la sostenibilidad y el BUEN VIVIR, «sumak kawsay». Se declara de interés público la preservación del ambiente, la conservación de los ecosistemas, la biodiversidad y la integridad del patrimonio genético del país, así como la prevención del daño ambiental y la recuperación de los espacios naturales degradados (art. 14 y 15).

La nueva Constitución prohíbe el uso de contaminantes orgánicos persistentes altamente tóxicos, agroquímicos internacionalmente prohibidos, tecnologías y agentes biológicos experimentales nocivos y organismos genéticamente modificados perjudiciales para la salud humana que atenten contra la soberanía alimenticia, así como que se ingrese desechos tóxicos al territorio nacional (cf. art.15).
Aquí se manifiesta claramente que la convivencia con la naturaleza es concebida como parte integral de la constitución humana, lo que los pueblos originarios siempre habían expresado con la frase «la tierra no nos pertenece, sino que nosotros pertenecemos a la Tierra».

También la nueva Constitución boliviana apunta al medio ambiente como patrimonio natural (art. 384) de sus habitantes. Defiende a la naturaleza como un bien común vital, y penaliza su depredación, ya que daña a los habitantes:

Quienes realicen actividades de impacto sobre el medio ambiente deberán, en todas las etapas de la producción, evitar, minimizar, mitigar, remediar, reparar y resarcir los daños que se ocasionen al medio ambiente y a la salud de las personas, y establecerán medidas de seguridad para neutralizar los efectos de los pasivos ambientales (art. 347).

Ambas Constituciones afirman la necesidad de una convivencia entre personas y naturaleza, pues la naturaleza es nuestra casa común (eco-logía: oikos = casa).

De especial importancia consideran ambas Constituciones los recursos naturales que forman parte del bien común de toda la población. En la jerarquía de los derechos del BUEN VIVIR, la Constitución ecuatoriana menciona en primer lugar el derecho al agua. Para la boliviana, el agua, es patrimonio nacional, y constituye un derecho fundamentalísimo para la vida, en el marco de la soberanía del pueblo. El Estado promoverá el uso y acceso al agua sobre la base de principios de solidaridad, complementariedad, reciprocidad, equidad, diversidad y sostenibilidad (art. 373).

En la Constitución ecuatoriana el agua es lo más esencial para la vida y por tanto es inalienable, imprescindible, inembargable (art. 12).

También la tan necesaria producción energética debe cambiar para no seguir dañando la vida de la naturaleza: El Estado desarrollará... nuevas formas de producción de energías alternativas, compatibles con la conservación del ambiente (art. 379).

El BUEN VIVIR de los ciudadanos con los demás seres vivos es garantizado por la Constitución ecuatoriana al concebir a la naturaleza como un sujeto vivo, con derechos constitucionales propios.
En nuestra búsqueda, pues, de alternativas, caminando hacia una biodemocracia, las dos constituciones nos aportan los siguientes principios fundamentales:
  • convivir respetuosamente con la naturaleza y relacionarnos con ella como un ser vivo,
  • buscar una convivencia sostenible, con relaciones equilibradas entre los pobladores y la naturaleza,
  • respetar y proteger la tierra, utilizando racionalmente los recursos naturales renovables, y, como son limitados, hay que rechazar lo superfluo y buscar lo esencial para una vida digna para todos;
  • una visión integradora frente a la complejidad y diversidad de la vida.
Encontramos aquí principios que no están lejos del sueño de la «democracia ecológica» que defiende Vandana Shiva. Son principios fundamentales que representan una auténtica alternativa al actual sistema globalizante, homogéneo, acumulativo y monopolizante que pretende ser la única solución a la crisis que él mismo provocó.

Debata / dialogue / comente con su grupo:

  • Nuestras Constituciones políticas son muy respetuosas con los derechos humanos, pero enemigas de la naturaleza...
  • La naturaleza, la fauna, los bosques... no pueden votar, pero yo puedo representar con mi voto sus intereses...
  • La forma política máxima ya no puede ser la «demo»-cracia, sino la biocracia.

Wednesday, 2 March 2011

Rio+20: resistar el ambientalismo de mercado, fortalecer los derechos y la justicia socio-ambiental -- por FASE (Brasil)

Maureen Santos ha enviado hoy eso texto, originalmente en español. English translation here.
El presente documento de posición de FASE fue elaborado por Jean Pierre Leroy, Fátima Mello, Julianna Malerba, Maureen Santos, Melisanda Trentin, Letícia Tura y Jorge Eduardo Durão de FASE Brasil.

El Potencial de Rio+20
Río de Janeiro será la sede, en junio 2012, de un evento que puede simbolizar el fin de un ciclo y el comienzo de otro. En Río + 20, se espera se haga una evaluación completa del ciclo de conferencias de las Naciones Unidas de los años 90, comenzando con Río 92 e incluidas las conferencias sobre población, derechos humanos, mujeres, desarrollo social y política urbana. También en 2012 el Protocolo de Kyoto habrá llegado a su límite de validez.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible / Río+20 propone discutir tres temas: evaluación del cumplimiento de los compromisos acordados en Río en 1992, la economía verde y la arquitectura institucional para el desarrollo sostenible. Río + 20, por lo tanto, tiene el potencial de ser un momento, al mismo tiempo de evaluación de los éxitos y de los fracasos de las últimas dos décadas y también de identificación de una nueva agenda de luchas por delante.

El contexto de Río + 20: la fragilidad del sistema NNUU en un escenario de múltiples crisis

Los seres humanos y el planeta están experimentando múltiples crisis que ponen en tela de juicio el futuro de la humanidad. Ni la NNUU, ni los gobiernos, encarcelados en el pasado, están actuando en consonancia con la gravedad del proceso de deterioro acelerado en curso. Las organizaciones de la sociedad civil global, que se han estado reuniendo de manera independiente en lugares como el Foro Social Mundial y en procesos y luchas permanentes que conectan lo local y lo global, en los eventos paralelos a las conferencias de la NNUU, las reuniones del G-20 y de las instituciones financieras multilaterales que se reunirán en Río de Janeiro durante la Conferencia Río +20, tienen el reto de fortalecer y continuar la lucha por otro mundo y presionar a los gobiernos y a las instituciones del sistema internacional para que actúen con eficacia. La constitución de este movimiento global se intensificó a partir del Foro Mundial, en particular desde el Foro Internacional de ONGs, realizado en paralelo a Río92. Ahora en 2012, la evaluación del estado de las luchas y los logros globales también estará en el orden del día.

La Conferencia celebrada en Johannesburgo por el aniversario de diez años de Río 92, la Conferencias de las Partes (COPs), la insignificancia del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente - PNUMA y la impotencia de la NNUU para hacer frente a catástrofes humanitarias demuestran la incapacidad del actual sistema internacional para hacer frente a los retos que el futuro requiere y hacer cumplir los acuerdos del ciclo de conferencias a partir de Río 92.

Rio +20: Resistir al ambientalismo de mercado y fortalecer los derechos y la justicia socio ambiental

Las COPs a cargo de implementar las decisiones de los Convenios sobre Diversidad Biológica, Desertificación y Cambio Climático demuestran esta afirmación. La biodiversidad es históricamente asociada con los pueblos indígenas, las poblaciones tradicionales y loscampesinos, pero a pesar del reconocimiento de su papel en la teoría, ellos son sistemáticamente privados de sus derechos, e incluso son expulsados de sus territorios. Cada vez más, el enfrentamiento a la desertificación no esta a la altura de los retos que presenta el tema; lo mismo ocurre en relación a la migración forzada. Y la crisis climática, a su vez, es objeto de apropiación por el mercado para generar ganancias. El saldo de los compromisos asumidos en las conferencias sobre los derechos humanos, mujeres, el desarrollo social y Hábitat también no deja ninguna duda acerca de la brecha entre las declaraciones de compromisos y los hechos.

Del desarrollo sostenible a la economía verde: el reciclaje de un modelo insostenible
graphic: S. Hoffman, G. Frazier, FS
En una contradicción irreconciliable, la Conferencia de Río 92, al mismo tiempo que reconoció la grave crisis ambiental del planeta - en particular en relación con la biodiversidad y el clima - y la responsabilidad de los países industrializados, afirmó la primacía de la economía como motor del desarrollo, bautizado entonces de "sostenible". De manera subrepticia, estos gobiernos y las propias Naciones Unidas reconocen el poder de la economía capitalista por encima de la política, o más bien, como motor de la política. Consagraran el término "desarrollo sostenible" que fue rápidamente apropiado por la economía dominante y, por consiguiente, vaciado de su potencial reformador.

En lugar del vaciado término de desarrollo sostenible, la agenda de Río + 20 busca presentar la "economía verde " como una nueva fase de la economía capitalista. A través del mercado verde, un nuevo ambientalismo, fundado en los negocios verdes, propone la asociación entre las nuevas tecnologías, soluciones por el mercado y la apropiación privada del bien común como una solución a la crisis planetaria. Este reciclaje del modus operandi clásico del capitalismo, de sus modos de acumulación y expropiación, constituye una grave malversación de profundas consecuencias. Da nueva vida a un modelo impracticable y ofrece como utopia solamente tecnología y la privatización. Evita que se tome conciencia de la crisis que enfrentamos y de los dilemas reales que está viviendo la humanidad. Por lo tanto, impide que nuevas utopías sean formuladas y alternativas de civilización construidas.

Debemos cuestionar lo que el desarrollo sostenible y la economía verde están contribuyendo a la protección y garantía de los derechos humanos. El mercado deja su defensa a los gobiernos y la NNUU, que mantienen la retórica de los derechos humanos, incluyendo en su ámbito el derecho al agua; pero sin los medios ni la voluntad política para ponerlos en práctica.

Se vuelven cada vez más a las intervenciones humanitarias, que tienden a sustituir la promoción de los derechos. Con poder sólo normativo, los compromisos acordados en el ámbito de las Naciones Unidas son atrapados por el poder de sanción y represalias de instituciones como la OMC, el FMI y el Banco Mundial. Dada la incapacidad de la NNUU, por una parte, y el poder de las instituciones multilaterales que sirven a los intereses de las corporaciones por el otro, el resultado es que los gobiernos y las políticas públicas y democráticas pierden cada vez más espacio para acuerdos y políticas que ofrecen nuestro futuro para el sector privado y, en su versión más reciente, a la economía verde.

El mundo está bajo la hegemonía del capital. Este no tiene otra visión de futuro que la promesa de un desarrollo ilusorio, depredador del medio ambiente, violador de los derechos humanos y excluyente de los países y poblaciones. La ideología del desarrollo, entendido como crecimiento económico que alimenta la expansión de patrones insostenibles de producción y consumo, ha penetrado profundamente en el imaginario y la cultura de todas las clases sociales, en el Norte y el Sur, direccionando incluso las acciones de los gobiernos elegidos en los países del Sur, con un mandato para iniciar transformaciones, pero que, sin embargo, no pueden construir una nueva correlación de fuerzas capaces de impulsar el cambio y tampoco logran acumular reflexión y poder político hacia nuevos paradigmas.

Los Estados dominantes, a lo largo de dos siglos, y con más intensidad en las últimas décadas, han promovido la globalización de la economía. Las guerras coloniales, la ocupación de los territorios y la esclavitud han sido sustituidas hoy por los acuerdos bilaterales e instancias multilaterales que cumplen el mismo papel de subyugar y subordinar los países del Sur a su poder. Por lo tanto, han impuesto al mundo un modelo, técnico y económico, de producción y consumo sostenido por la explotación del trabajo, la sobreexplotación de los recursos de la naturaleza y la explotación de otros países.

Si la explotación humana y de los países puede perpetuarse, a pesar de los tremendos conflictos que resultan en la exclusión, la explotación de la naturaleza muestra sus límites y comienza a afectar a la reproducción del capital, directa e indirectamente, cuando enfermedades, la disminución de la calidad de vida y desastres empiezan a levantar sospechas y socavar la base de sustentación del modelo.

La crisis que surgió en 2008, inicialmente en el sistema financiero, no deja ninguna duda en cuanto al carácter profundo de sus raíces, lo que muestra la ruptura de la legitimidad y de la sustentación económica, social, ambiental y político de reproducción del modelo actual. La crisis actual pone de manifiesto la pérdida de la hegemonía del concierto de poder que se perpetúa desde el final de la Segunda Guerra Mundial y de las instituciones internacionales que le dan sustentación económica y políticamente. La crisis abre así lagunas de lucha por la democratización del sistema internacional. Las nuevas e inestable coaliciones entre los países, no más cristalizadas en las divisiones Norte-Sur, son síntomas de un escenario político mundial en movimiento. Río+20 puede ser un importante punto de impulso para una nueva correlación de fuerzas y una nueva agenda global, ofreciendo a los movimientos sociales, organizaciones populares, movimientos de pueblos tradicionales y originarios, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil que tratan de reflexionar o expresar los deseos de amplios sectores de la población mundial, la oportunidad para reiterar su protesta y su
cuestionamiento de las direcciones dadas para el futuro del mundo por las corporaciones, las instituciones y los países dominantes, acompañados por la gran mayoría de las élites políticas y económicas, diseñar sus utopías y formular, con más consistencia, las alternativas que imaginan.

Río+20 y la construcción de alternativas

Río+20, como un evento mundial, nos permite salir de nuestras fronteras; abrirnos a la solidaridad universal, ir más allá de los particularismos, buscar puntos comunes de observación, que nos mueva y que haga que nos encontremos de muchos lugares alrededor del mundo. Pero eso con la condición de que nuestra referencia esté en nuestros pueblos, poblaciones marginadas y excluidas, con quienes compartimos las aspiraciones de una sociedad cuyo pilar de sustentación sean los derechos y la justicia social y ambiental.

No tenemos todas las respuestas, pero tenemos la responsabilidad de buscarlas, entre lo deseable y lo posible. Pero incluso lo posible no se llevara a cabo sin que sea portador de las utopías que restauran los lazos entre los seres humanos y la naturaleza en el campo y en la ciudad. Por lo tanto, requiere un cambio completo de paradigmas que definen la civilización occidental. Requiere otras formas de organización de las sociedades que los Estados-Naciones, otras formas de democracia que la democracia parlamentaria, otras economías que la economía capitalista, otra mundialización que la del mercado, otras culturas que las impuestas por los EE.UU. Escucharlos con atención puede ayudarnos a encontrar los caminos del futuro y formular nuevas utopías para motivar a la humanidad, en particular la juventud.
Se están desarrollando en todo el planeta, cientos de miles de alternativas que pueden ser las semillas de la construcción de nuevas utopías:
- Millones de campesinos, sin-tierras, pueblos indígenas y otros grupos tradicionales resisten y luchan por la Reforma Agraria, la agroecología, por el definitivo dominio de sus tierras ancestrales. Con el apoyo de tecnologías apropiadas, ellos pueden garantizar la soberanía y la seguridad alimentaria y nutricional del planeta y contribuir de manera decisiva al mantenimiento de la biodiversidad, del agua y a la mitigación y adaptación al cambio climático. Sugieren una alternativa al modelo de agricultura y la ganadería dominante, que causan la destrucción de los ecosistemas y de la biodiversidad, que contribuyen en gran medida al efecto invernadero y el envenenamiento del agua, del suelo y de las personas.
- Experiencias de economía solidaria y de fortalecimiento de los mercados locales contribuyen a la reducción del consumo de energía reduciendo las líneas entre la producción, distribución y consumo, favoreciendo las micro, pequeñas y medianas empresas que ofrecen empleos, en contraposición a la circulación de mercancías en el mundo y la deslocalización permanente de las empresas y los avances tecnológicos, que no reducen el consumo de energía y de materias primas y producen desempleo.
- La lógica de la economía no debe ser la de ganancias, sino la de garantizar condiciones de vida dignas para las poblaciones. Se fortalece una economía solidaria que lucha contra la economía dominante que excluye a la gente. En las ciudades, campos y bosques del sur del mundo, la mayoría de los trabajadores y trabajadoras que se encuentran en la economía informal, olvidados por la macroeconomía, inventan una microeconomía en parte sucedánea y competidora de la economía formal, en parte innovadora.
- Reconstitución de un tejido urbano descentralizado e interiorizado, nuevas políticas de vivienda urbanísticas, de saneamiento y de transporte colectivo. Estas propuestas tienen por objeto corregir el desequilibrio en las ciudades y metrópolis, que se han convertido en plataformas de exportación rodeadas de enormes aglomeraciones de pobreza y miseria, que sumadas al desequilibrio en la ocupación humana de los espacios nacionales y regionales, hacen de esas ciudades, y dentro de ellas, las clases populares, las primeras víctimas del cambio climático.

La construcción de alternativas y la arquitectura institucional

La escala global de poderes impide el avance de la emancipación humana en términos del ideal inscripto en los pactos y convenios internacionales. Por lo tanto, avanzar en estos y otros mecanismos alternativos implica cuestionar los paradigmas de las instituciones y actores internacionales que apoyan el modelo actual. Esto no quiere decir que creemos en un cambio repentino y radical en la economía mundial. Se debe pensar necesariamente en la convivencia, en transición en el mediano y largo plazos. Esta transición será hecha menos por la reforma interna de las instancias actuales de intervención en la economía, que trataría de reorientar sus estrategias, métodos y prioridades, y más por la construcción de nuevos espacios, nuevas instituciones que no están contaminados por su pasado, pero abiertas a una nueva correlación de fuerzas y nuevas agendas. Las instancias actuales van a seguir siendo presionadas a actuar y a reformarse, pero hay que esperar que pierdan progresivamente su importancia cuándo y porque a su lado se creará algo radicalmente nuevo que crecerá económica y políticamente como un contrapeso.

Para que esto ocurra hay que mirar el proceso hacia Río+20 como una oportunidad para invertir en la acumulación de fuerzas, en la base de la sociedad, capaz de competir por una nueva hegemonía. Después del ciclo de auge del movimiento contra-hegemónico iniciado en Seattle y que se expandió con el Foro Social Mundial, y la disminución relativa que las movilizaciones de masas han experimentado en los últimos años, Río+20 se plantea como una posibilidad de rearticulación y promoción de una iniciativa política a nivel mundial.

Ésta es la visión que guía y delimita nuestra voluntad de participar en el proceso que nos llevará a Río+20. Sobre la base de ella, nos unimos al llamamiento del grupo facilitador brasileño creado por un conjunto de colectivos que se resumen en esta frase: "Corresponde a la sociedad civil organizada llamar la atención del mundo sobre la gravedad del estancamiento experimentado por la humanidad, y la imposibilidad del sistema económico, político y cultural dominante de apuntar soluciones y conducir salidas a la crisis. Pero también es su responsabilidad, afirmar y demostrar otros caminos posibles".

Friday, 18 February 2011

El movimiento "Buen vivir"

Pintura: servindi, texto: ecologia.blog el 04 junio 2009

Las comunidades indígenas del Abya Yala o América defienden el concepto de el buen vivir, en oposición al “vivir mejor”, como un modelo de vida o de desarrollo más justo, más sostenible o sustentable, más ecológico. Se abre con especial fuerza en América Latina, hasta el punto que, recientemente, Ecuador y Bolivia han incluido el buen vivir en sus respectivas constituciones como el objetivo social a ser perseguido por el Estado y por toda la sociedad.

En oposición al vivir mejor occidental, al siempre vivir mejor de la lógica neoliberal, el buen vivir propone un modelo de vida mucho más justo para todos. Para que unos pocos vivan mejor, que es lo que sucede ahora en el Primer Mundo, para asegurar esas desmedidas demandas de consumo y despilfarro, tiene que existir un Tercer Mundo que provea de materias primas y mano de obra baratas. Muchos, en definitiva, tienen que “vivir mal” para que unos pocos “vivan bien”.

El buen vivir es, en cambio, muchísimo más equitativo. En vez de propugnar el crecimiento contínuo, busca lograr un sistema que esté en equilibrio. En lugar de atenerse casi exclusivamente en datos referentes al Producto Interior Bruto u otros indicadores económicos, el buen vivir se guía por conseguir y asegurar los mínimos indispensables, lo suficiente, para que la población pueda llevar una vida simple y modesta, pero digna y feliz.
***
Ver tambien Fernando Huanacuni Mamani: Buen Vivir/Vivir Bien - Filosofía, polítiacas, estrategias y experiencias regionales andinas. Lima 2010: Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas.

Et en français, Mines et changement climatique en Amérique Latine, « un cocktail explosif » !
 sur le Foro de las pueblos indigenas de Lima, nov 2010.

Saturday, 4 September 2010

Globalizar la Vida Plena - por el Consejo Latinoamericano de Iglesias

Ver tambien el sitio de CLAI, son blog de la juventud, y sus enlaces de justicia ambiental. In English, see documents by WCC, Tearfund and RSWR. En français, voir le site du Comité pour les droits humains en Amérique latine (CDHAL).

Convocadas y convocados por el Consejo Latinoamericano de Iglesias con el apoyo del Consejo Mundial de Iglesias, miembros de numerosas confesiones que integran dichos consejos, nos reunimos en Consulta Continental en la ciudad de Buenos Aires, Argentina (abril 28 - mayo 01 de 2003), bajo el significativo lema: "Globalizar la Vida Plena".

En intensas jornadas de comunión fraterna, estudio, intercambio de experiencias y celebraciones, hemos oído atentamente profundas exposiciones a cargo de teólogos, biblistas y científicos sociales, sobre los temas que el programa "Fe, Economía y Sociedad" del CLAI nos había propuesto, además de los testimonios que compartieron representantes de distintas regiones de nuestra América y el Caribe y del mundo, particularmente la presencia de delegados de regiones como Asia, Europa, Africa y América del Norte, cuyos aportes enriquecieron esta Consulta.

manifestación metodista frente al Golpe de Estado en Honduras, julio 2010

Por diferentes medios, nos ha llegado dramáticamente el clamor de América Latina y el Caribe diciéndonos: "¡BASTA!", la humanidad ya no puede seguir padeciendo una opresión que está amenazando la vida humana y de todo el planeta que habitamos, sobre todo bajo un sistema que está siendo conducido, para mayor escándalo, por dirigentes que invocan la fe cristiana para justificarse y proyectarse hacia el futuro. Esto se ha agudizado en los últimos años con las guerras punitivas o preventivas, en el Golfo Pérsico, Kosovo, Afganistán; el derrumbe de las torres gemelas en Nueva York; el agravamiento del conflicto entre israelíes y palestinos; y la escandalosa invasión a Irak, a pesar de la oposición de las Naciones Unidas y el clamor universal contra la guerra y por la paz.

Vivimos un momento apocalíptico de la historia en que se descorre el velo de un imperio que coloca al mercado en el lugar de Dios y que se ha ido extendiendo y ensoberbeciendo con el correr de los tiempos, hasta mostrarse con todo su poderío y su crudeza en los últimos acontecimientos. Este hecho, sumado a la reflexión y evaluación que los creyentes y no creyentes hemos debido hacer, a más de 500 años de la conquista sangrienta de nuestro continente y el Caribe, enfrenta a nuestras Iglesias con el desafío y la responsabilidad ineludible, de denunciar la perversidad del proyecto en marcha o hacernos cómplices de la destrucción que amenaza a toda la familia humana y a la creación entera. La palabra de Moisés hablando a su pueblo, en otros momentos decisivos, en el nombre de Dios, adquiere una tremenda actualidad en los tiempos que estamos atravesando:

"En este día pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, de que les he dado a elegir entre la vida y la muerte y entre la bendición y la maldición. Escojan, pues, la vida para que vivan ustedes y sus descendientes." (Deuteronomio 30:19)

Del mismo modo resuena la advertencia de Pedro en su primera epístola en días que se creía marcaban el fin de la historia: "Ya ha llegado el tiempo en que el juicio comience por la propia familia de Dios" (2ª Pedro 4:17). En ese sentido, nuestra Consulta nos ha mostrado, por una parte, el crecimiento extraordinario que nuestras iglesias han tenido en toda nuestra América en esta generación, y con ello, el potencial de testimonio, servicio y participación responsable que representan, en medio de nuestras naciones en crisis y convulsiones diversas; a la vez que la inmadurez, incapacidad y a veces falta de audacia, que han puesto de manifiesto, para asumir las responsabilidades que se nos presentan en el campo social, político y económico. La incursión de algunos de nuestros líderes en estos campos, no ha sido la más eficaz ni alentadora. En parte, por su falta de preparación e idoneidad para las funciones que les fueron confiadas, o por su muy corta visión o su mezquindad de propósitos, todo lo cual nos indica la necesidad de una acelerada, amplia y profunda capacitación de nuestras congregaciones y organizaciones, tanto confesionales como ecuménicas, para una participación fiel y coherente, en la gran batalla ética y espiritual a la que nos sentimos desafiados y desafiadas. A este fin tiende el documento "Buscando salidas, caminando hacia delante. Las iglesias evangélicas dicen ¡basta!", que ha tenido minuciosa consideración en nuestra Consulta, y que confiamos hoy a nuestras iglesias en oración, y como un desafío para su más serio estudio y divulgación, por todos los medios posibles y más adecuados

manifestación indigena en la Paz, Bolivia en 2003

Mientras tanto, deseamos asegurarles que la Consulta Continental, celebrada con la más amplia y libre participación de todas y todos sus integrantes, ha tomado muy en cuenta los sufrimientos, las experiencias y los clamores de nuestros pueblos, así como los anhelos y propuestas presentadas en los grupos de estudio y las sesiones plenarias, entre los que deseamos destacar:

1) Reconociendo la contribución de las iglesias y el acompañamiento en situaciones difíciles y su aporte como una comunidad sanadora y restauradora, puntualizamos que en estos momentos se hace imperiosa la necesidad de prolongar la obra del "buen samaritano" en la búsqueda apasionada y el desenmascaramiento de las razones más profundas que dan lugar a la multiplicación de las víctimas del sistema socio-político y económico imperante en nuestras naciones.

2) La demanda creciente en el seno de nuestras Iglesias y de nuestras sociedades, de que reconozcamos sin más dilaciones el carácter pecaminoso e hipócrita del sistema que nos rige, y la exigencia por la Palabra y por el despertar de nuestras conciencias, de hacerlo un asunto de fe que se traduzca en acciones impostergables de obediencia.

3) El imperativo de rechazar (por el genocidio que representa) la deuda externa inmoral, imposible y eterna, para conformar un frente común, con todos los pueblos agobiados por la misma carga, hasta su definitiva abolición. Y consecuentemente hacer prioritaria la atención de la deuda social interna (salud, trabajo, alimentación, educación, tierra, vivienda, etcétera), obligación que todos los gobiernos tienen para con sus respectivos pueblos.

4) La necesidad creciente que los latinoamericanos y caribeños tenemos de una amplia y profunda integración, fundada en los derechos humanos y el cuidado de la creación, que rechace la amenaza que el ALCA, la militarización y otros intentos semejantes, representan; y que haga posible la reivindicación de los pueblos originarios de estas tierras y el gran sueño de unidad que muchos próceres vislumbraron para nuestros pueblos.

Finalmente recogemos y transmitimos el rico contenido del "Mensaje Final" del Seminario Continental de Juventud, celebrado con anterioridad a nuestra Consulta, que, entre otras cosas, afirma: "El neoliberalismo ha sido proclamado como única salida de la miseria en que viven nuestros pueblos. Como jóvenes gritamos por otro mundo que no sea el neoliberal, sustento principal de esta globalización, y reclamamos por el derecho de soñar y tener visiones…"

Esas visiones son las que el mensaje de Pentecostés nos anticipa en la palabra del apóstol Pedro, citando la profecía de Joel:

"Sucederá que en los últimos días, dice Dios, derramaré mi espíritu sobre toda la humanidad; los hijos e hijas de ustedes comunicarán mensajes proféticos, los jóvenes tendrán visiones, y los viejos tendrán sueños. También sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días, y comunicarán mensajes proféticos." (Hechos 2:17-18)

Ésta es la promesa y la esperanza que nos han animado en esta Consulta, que compartimos con ustedes, amados hermanos y hermanas, y que estamos llamados a proclamar a una generación que atraviesa tiempos de desaliento y de "sombra de muerte", pero también de grandes expectativas. La esperanza que nos permite afirmar:

Sí, ¡otro mundo es posible y necesario! Sí, por la resurrecciÓn de Jesucristo también nosotros/as creemos, como nuestros hermanos aymaras, que Payi machaq qhantati (la hora más oscura es la que precede al nuevo amanecer).

En nombre del Señor de la Vida y de la Historia, levantémonos y emprendamos ya la marcha.